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Blackmon, bateando .500, condenado a los asteriscos del COVID-19 y Coors Field

Written by on agosto 13, 2020

Disputar una temporada regular de casi un tercio del calendario (37%), como ocurrirá este 2020 si el COVID-19 lo permite, auguraba la posibilidad de porcentajes asombrosos, a la cabeza de la lista batear sobre .400 por vez primera en 79 años.

Pero si el tamaño del calendario ya garantizaba el asterisco (por no ser de 162 juegos) el primero en posicionarse hace que si logra la hazaña haya que agregar otro pero, probablemente en mayúscula para que se entienda bien, dado el paraíso ofensivo que ha vuelto a convertirse el Coors Field.

Charlie Blackmon comenzó la jornada del miércoles bateando para el asombroso .500 al pegar de hit en 34 ocasiones de los 68 turnos agotados en 17 choques disputados con los Rockies

Un porcentaje que ya lo une a una élite de cuatro bateadores que lo lograron en ese número de desafío, el último Barry Bonds en 2004 (.525).

De hecho, Blackmon, de 34 años, puede que en este 28% de la campaña que ya ha disputado haya acumulado el capital para un cierre con opciones. Si consume cuatro turnos en los restantes 43 partidos sumaría 164 y tendría que apretar bien su dentadura oculta por una pronunciada barba para disparar 59 imparables y terminar la zafra de 232-93 con un .400 redondo.

La fórmula matemática de Tom Tango, arquitecto senior del departamento de data de la MLB, le arroja un 10% de probabilidades de que logre la proeza. Una proyección de FanGraphs fija en .312 el promedio de Blackmon para el resto de la campaña, acorde con el que ha tenido desde 2018 y por encima del .307 de su carrera.

Para ilustrar lo alto que está del resto su más cercano perseguidor es Fernando Tatis III, que batea .333. ¡A .167 puntos!

Sin embargo, el hecho de que este egresado del Instituto de Tecnología de Georgia y de tan profunda fe cristiana que tiene un club de lectura bíblica en el club haya jugado solo nueve partidos en casa aporta un mayor crédito.

Una revisión al desempeño de este texano, que va al estadio en la misma Jeep Grand Cherokee 2004 del bachillerato a pesar del pacto de US$108 millones que cobra, entre la ruta y la casa presenta dos peloteros opuestos.

En 523 partidos que ha disputado en Colorado su línea ofensiva es de .352/.410/.593 en promedios de bateo, embasarse y extrabases con 99 jonrones y 313 carreras remolcadas. Esos números descienden a .264/.316/.434 con 76 vuelacercas y 218 remolques cuando sale de la fría ciudad.

No es el único. Su compañero Nolan Arenado tiene una línea de .324/.380/.616 en Denver y baja a .263 /.321/.472 afuera cuando solo ha jugado un partido más (524) en casa.

Factor parque

Desde su inauguración en 1997 la casa de los Rockies fue una bendición para los bateadores, a pesar de que en 2001 se creó un almacén para guardar las pelotas y mantenerlas a una temperatura ambiente.

¿Qué pasa allí? El parque está localizado a 5,186 pies sobre el nivel del mar, eso es 10 veces por encima de la media del resto de la liga (509,77). El más cercano es el Chase Field (hogar de los Diamondbacks) a 1,061 pies.

Aseguran los científicos que una presión de aire más baja en la altitud de una milla de altura de Denver significa menos resistencia del aire en las bolas bateadas, por lo que vuelan más lejos. También significa que los lanzamientos de rompientes tienen menos fuerza, por lo que se mueven menos y son más bateables.

Larry Walker, que jugó en Colorado 10 de sus 17 temporadas, fue elegido al Salón de la Fama en su décima y última oportunidad a través del voto de los escritores, en gran parte por esa excusa.

En las 19 temporadas disputadas entre 2001 y 2019 el Coors Field encabezó el béisbol como el parque donde más carreras se anotaron en 12 ocasiones. En 18 de ellas fue el segundo, de acuerdo al MLB Park Factor de ESPN. En 2019, mientras allí se alcanzó un ratio de 1.39 carreras en el Oracle Park de San Francisco fue de 0.79.

Esto a pesar de que el “horno” ha mitigado los efectos de los primeros años. Según Baseball-Reference, el factor de parque de tres años de Coors Field, una medida de cuánta ofensiva permite un “play” en relación con otros, fue de 125 de 1999 a 2001, o un 25% más propicio para la puntuación que otros parques. De 2002 a 2004 se redujo a 115 y siguió disminuyendo. De 2006 a 2008, la ofensiva fue solo un 7% más alta que el promedio.

De acuerdo con la “Escala Neeley” de Clifton Neeley, que mide la densidad del aire a diferentes altitudes en una escala del 1 al 100, siendo 1 una gran altitud en un día cálido y 100 una baja altitud en un día frío, Coors Field se ubica entre un 36 y un 47, mientras que Chase Field está más cerca entre 54 y 62. En un día típico de verano, Coors Field tiene un índice de densidad del aire de 41,98 y Petco Park de 64,07.